|
|
|
|
|
 |
|
Ia.- El país se orienta al exterior
Durante la época del dominio español
(1521-1821), en el territorio que
ahora es México, se dio una gran
concentración de tierra en las manos
de unos cuantos dueños; estas
grandes propiedades se les conoció
como “haciendas”.
Durante el siglo XIX (1801-1900),
sobre todo en su segunda mitad, la
concentración de la tierra alcanzó
sus niveles más altos. Fue también
en ese siglo cuándo el norte de
México antes poco poblado empezó a
crecer debido a intensos
asentamientos de la población. |
|
La desamortización de
las propiedades de
corporaciones civiles y
eclesiásticas, parte de
las leyes de reforma
(1856), si bien logró
quitar a las iglesias el
monopolio de enormes
extensiones de tierra,
también produjo una
pérdida de la posición
territorial por parte de
los pueblos antiguos y
las rancherías del
centro y sur del país,
al forzarlos a titular
de manera individual
abriendo paso a la
apropiación de
titulares, con mucha
frecuencia los
hacendados vecinos
adyacentes a los
pueblos.
Esto sucedió también en
el norte del país, donde
había pueblos antiguos-
como el sur de
Tamaulipas-, pero más
que nada la
concentración de la
tierra en pocas manos se
agudizó debido a la
actuación de las
llamadas “compañías
deslindadoras” que
medían el terreno para
su fraccionamiento y
colonización, cobrando
el servicio en especie.
|
 |
|
Otro motivo para esta
concentración fue la
activación de ciertos
cultivos y productos de
exportación o de uso
interno que antes tenía
poca o nula importancia
para el mercado
internacional, como el
henequén, algodón,
plátano, café, cacao,
chicle, caucho y guayule
entre otros, que se
producían en regiones
antes marginales.
Muchas de estas
compañías eran de
capital extranjero. Esto
tuvo lugar sobre todo en
el periodo porfirista
(1876-1911). |
|
| |
 |
|
|
|
 |
|
|
|