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Esto no ocurrió de
inmediato en todas las
regiones de el país cada
una tuvo ritmo y
circunstancias
distintas.
Un impulso importante al
programa nacional de
redistribución de la
tierra lo dio la
creación del Partido
Nacional Agrarista,
encabezado por Antonio
Díaz Soto y Gama.
Importantes personajes
de este movimiento
fueron también Aurelio
Manrique, Genaro Amezcua
y Pedro Rodríguez
Triana.
La Comisión Nacional
Agraria reactivó también
sus trabajos, sobre todo
en la dotación y
restitución en el estado
de Morelos, condición
indispensable para la
pacificación de lo que
quedaba de las fuerzas
zapatistas, a las que el
gobierno de Venusiano
Carranza había combatido
desde 1916, culminando
con el asesinato de
Emiliano Zapata el 10 de
abril de 1919.
Durante la década de
1920, se fueron
consolidando fuerzas de
campesinos agraristas en
todo el país, que fueron
muy importantes para el
sostenimiento de los
gobiernos de Álvaro
Obregón, Plutarco Elías
Calles y Emilio Portes
Gil.
Al igual que Venustiano
Carranza, Álvaro Obregón
y Plutarco Elías Calles
veían como solución al
problema de la tierra la
creación de pequeñas
propiedades. Sin
embargo, la tendencia de
las propias fuerzas
campesinas y sus
dirigentes, orientaron
el proceso hacia la
creación del ejido.
Agrarismo y ejido
empezarían a verse como
la única vía de obtener
la tierra.
Los campesinos
agraristas combatieron
la rebelión de Adolfo de
la Huerta, enfrentando a
los cristeros en el
conflicto religioso de
1926-1929 y contra la
rebelión escobarista en
1929. |

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